Radiador: ¿te has perdido?

El radiador es una pieza fundamental del sistema de calefacción. El mismo funciona como un difusor de calor acumulado por el sistema y por lo tanto es la parte final del mismo. Reconocerlo, sobre todo para saber cuál elegir es fundamental. Existen muchos tipos, y funcionan de muchas formas. A continuación, daremos un pequeño paseo por ese mundo interesante de los radiadores y de como contratar luz y gas barato para tener una buena colefacción.

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Cómo funciona un radiador

El proceso es sumamente sencillo y tiene que ver con la estructura de este aparato. El radiador generalmente posee rejillas y ductos que acumulan calor y son capaces de dispersarlo. Esto sucede por diversas razones, pero la más común es porque el material es termo conductor. Es decir, está fabricado con materiales que son capaces de conducir calor.

Utilidad de los radiadores

Como dijimos anteriormente, el radiador es capaz de conducir el calor y dispersarlo en un espacio determinado. Su utilidad se hace evidente como parte final de un sistema de calefacción. Es el encargado de transmitir la energía calórica a un ambiente. Su efectividad tiene que ver con muchos factores y debes evaluarlos a plenitud para emprender su adquisición.

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Tipos de radiadores

Lo primero que debemos asumir es la existencia numerosos radiadores y para seleccionar el más indicador, debe conocer su clasificación. La misma puede establecerse por materiales, funcionamiento, diseño, o por otros aspectos. En este punto te indicaremos los más usuales en el mercado español.

Por el funcionamiento

Uno de los aspectos interesantes del avance de los radiadores se refiere a su funcionamiento. Existe una diversidad importante en su forma de permitir el paso de calor al exterior relacionado con dos tipos fundamentales. Uno por fluido que calienta en sus ductos y otro por resistencias, este último es el que conocemos como radiador eléctrico.

Radiadores de agua

Son los más comunes y la razón es que precisamente la disponibilidad y facilidad del agua para calentarse. La misma adquiere temperatura hasta un punto que permite el salto térmico con el ambiente que se desea calentar. En esta clasificación tenemos a los radiadores que funcionan con ductos de transporte de agua, desde la fuente de calor. Radiadores estáticos u otros modulares como los suelos radiantes.

Radiadores de aceite

Menos comunes, pero altamente disponibles. Su funcionamiento se basa en la capacidad de los hidrocarburos para calentarse rápidamente. Así mismo, el aceite tiene una alta inercia térmica lo que implica que tardan mucho más en enfriarse. Por otra parte, su diseño puede individualizarse y su funcionamiento es eléctrico. Son costosos en cuanto a aplicabilidad y son una opción que destaca por la estética y adaptabilidad.

Por su material de construcción

Otra forma de clasificarlos es a través de la selección del material del cual están hechos. También es una clasificación variada y extensa que demuestra una evolución permanente en este ámbito. El material agricola es complicado de entender.

De hierro fundido

Los clásicos radiadores convencionales. Se trata de un panel de hierro con un funcionamiento muy sencillo. Su perdida radica en la inercia térmica y de hecho tienen poca funcionalidad al lado de nuevos modelos. Sin embargo, mantienen una estética retro interesante que los coloca en una lista de permanente acceso. Lo otro es que todavía se encuentran en cantidades significativas, por lo clásico de su modelo. Son muy resistentes y sobre todo duraderos. En contra tienen que son muy pesados y su precio por el material es elevado.

Radiador de aluminio

El radiador de aluminio tiene una particularidad y es su disponibilidad, pues existe una gran variedad en el mercado. Consigue temperatura de trabajo muy rápidamente, y son relativamente económicos precisamente por su material de elaboración. Son sumamente ligeros y adaptables. Sin embargo, se enfrían muy rápidamente y por su propio carácter liviano son mucho más delicados.

Paneles de acero

Se trata de una modalidad de radiador de metal en acero con muchas alternativas. Adquieren temperatura de trabajo rápidamente, de hecho, más que cualquiera de los otros. Por su elaboración puedes encontrarlos en muchas dimensiones, lo cual facilita su ubicación y aprovechamiento. De hecho, en función de la estética puede encontrar radiadores verticales o sobre medida. Sumamente ligeros y resistentes. A pesar de esas ventajas, es más complejo en su instalación, sobre todo por el requerimiento de espacios.

Paneles de acero inoxidable

En este caso, se hace referencia a un módulo de convección que puede ser ubicado en el exterior. Su funcionamiento es muy sencillo y puede ser aprovechado sobre todo en edificios o espacios acristalados. Tiene una alta inercia térmica y su salto térmico es muy apropiado para espacios de dimensiones considerables. Por supuesto es mucho más costoso y requiere de un espacio particular para su instalación. A esto agrega que tiene un ruido particular que puede resultar molesto.

Clasificación por consumo

Una modalidad interesante es la que deriva de la preocupación por el consumo de energía. Aquí puedes encontrar información valiosa sobre este tema.

Radiador de alta temperatura

Es el típico diseño más utilizado y convencional, que logra su salto térmico desde los 70º C. Por supuesto que debe utilizar una cantidad de energía considerable que es directamente proporcional a su efectividad.

Radiadores de baja temperatura

También podemos denominarlos como radiadores de bajo consumo. El truco es que maximizan el rendimiento a partir de los procesos implícitos en el sistema. El salto termino lo logran desde una temperatura de 55º C que retorna a 45º C. Evidentemente, la diferencia impacta en la factura de energía. Utilizan intercambiadores de calor y sistemas alternativos. Un radiador eléctrico de bajo consumo es ideal para espacios pequeños y concretos.

Son muy eficientes y puedes recuperar tu inversión en un tiempo relativamente corto. Sin embargo, el precio de radiadores de este tipo es mucho más elevado. Su instalación y funcionamiento adecuado depende de técnicos especializados, pero es un campo en evolución.

Se trata de un ámbito interesante que debes evaluar, no solo por el precio del radiador, sino por su aplicabilidad. La combinación adecuada de elementos y de capacidades del aparato, te indicaran cual es el mejor. Un aspecto que no debes olvidar es la indicación del tipo de energía. No es gratuito el hecho que los de gas sigan siendo los radiadores más comunes. Pero es una tendencia que puede revertirse.