November 18, 2018

Todo sobre el mundo del motor

Se veía venir. Que Marc Márquez ganaría el título de MotoGP de 2018 era una evidencia de tal dimensión que sólo era cuestión de adivinar el momento que lo haría. Y el catalán ha hecho fáciles los pronósticos, ya que se lo ha llevado a la primera ocasión. Para no tener que sufrir, para contentar sus principales enamorados, que son también los que lo pagan -los responsables de Honda, que jugaban en casa- y para no tener que acarrear hasta Australia la maquinilla de videojuegos con la que ayer celebrar la victoria, después de estirarse en el suelo para que le pusieran bien el hombro que se había sacado de lugar durante la carrera. Menos mal.

Márquez, o todo o nada. La de ayer fue la octava victoria del año, la tercera consecutiva, y el decimotercero podio de quince posibles. Siempre ha subido al podio, excepto en las dos únicas carreras que no ha puntuado: en Argentina, donde el penalizaron tras una actuación alocada, y en Italia, donde cayó el día que Lorenzo conseguía su primera victoria con Ducati . La carrera de Mugello marcó un punto de inflexión de la temporada, no sólo para el mallorquín, sino también para el de Cervera, que a partir de ese momento puso la directa hacia su séptimo título mundial, el quinto en la categoría reina, a sólo dos de los que tiene Rossi y tres de los que acumuló Giacomo Agostini en esta División de Honor. Los dos italianos tienen nueve y quince títulos respectivamente, sumando los de las diferentes cilindradas.

Según Alex Crivillé, “el límite de Márquez es inimaginable”. Desde hace tiempo, teniendo en cuenta que el piloto de Honda sólo tiene 25 años, en el paddock del campeonato se ha instalado el rumor que dice que el fin del reinado del Trueno de Cervera ni siquiera asoma por el horizonte. Tras empatar a cinco diplomas con Mick Doohan, son muchos los que dicen que no tardará mucho en igualar los campeonatos del Dottore Rossi, y que tal vez podría atrapar Ángel Nieto y sus 12 + 1, o igualar los 15 de Agostini.

Después de que en 2013 se convirtiera en el campeón más joven de la historia (21 años) en su primera participación en MotoGP, y que el año siguiente se llevara el campeonato con un impresionante récord de 13 victorias (de 18 posibles) todos aseguraba que Márquez no bajaría del trono nunca más. Pero la temporada siguiente fue muy dura. De repente, la Honda RC213V no parecía tan competitiva como la temporada anterior, y las Yamaha de Lorenzo y Rossi le superó en la clasificación final después de que el catalán sólo pudiera ganar cinco veces, con seis abandonos. En 2016, con el cambio de los neumáticos Bridgestone por Michelin, la situación se invirtió y Márquez superó los dos pilotos de la marca de los diapasones.

Este año, el rendimiento de la Honda se ha visto eclipsado por el de la Ducati. La del 2018 es, probablemente, la mejor moto que han construido los de Borgo Panigale desde el 2013. Lo hemos visto desde comienzos de temporada, con la victoria de Dovizioso en la carrera inaugural de Qatar, o con la actuación de ayer -hasta que caer-, y lo hemos podido confirmar con el clic que hizo Lorenzo desde que le hicieron a la moto las mejoras que había pedido a partir de la cita de Mugello.

Contra los pilotos y la mecánica

A diferencia de la Honda, la moto italiana rinde mejor a los circuitos que exigen un motor más elástico, con más aceleración. Esta calidad llega gracias a una gestión de la electrónica más adecuada en la Ducati. Actualmente, en las rectas la Honda corre tanto como la Ducati. Esto ha dejado de ser un problema. Pero la principal diferencia entre las dos motos es la forma en que llegan a la salida de las curvas. Por ello Márquez quedó tan satisfecho con la victoria en Tailandia, donde superó Dovi en la penúltima curva, un viraje con unas características más adecuadas a la moto del de Forli que en la del leridano.

Está claro que el criterio de Lorenzo a la hora de hacer evolucionar una moto es muy acertado. Lo hemos visto en el pasado con la Yamaha, y lo estamos viendo esta temporada con la Ducati. Tal como, la moto roja comenzará en 2019 como favorita desde el punto de vista mecánico. Este es el principal factor que hace pensar que Márquez no lo tendrá nada fácil el próximo año, y que no se puede asegurar nunca que el título ya lo tiene en el bolsillo antes de empezar, por muy bueno que sea como piloto, que lo es.

Hay más factores que hacen pensar con prudencia. Otro es la reacción que se espera de Yamaha. La marca de los diapasones no se puede permitir otro año tan discreto como este. Necesita reaccionar, no únicamente para volver a ganar, también para no perder Viñales, que está harto y ha recibido propuestas para volver a Suzuki, y para evitar que Rossi cuelgue el casco antes de lo previsto.

A Honda deberán trabajar duro este invierno para recuperar la hegemonía perdida. Pero, que moto harán? La lógica dice que se ajustará al estilo de conducción de su piloto franquicia. La adaptación a la moto del ala dorada no será fácil para Lorenzo. Su estilo de conducción se parece más al de Pedrosa que el de Márquez, y esto puede ser un handicap con una moto pensada para una conducción stop & go, Como suele hacer el Cervera. Márquez clava los frenos antes de entrar en la curva, y no acelera (radicalmente) hasta que ya es en la salida del viraje. La técnica de Lorenzo es diferente: frena un poco antes, pero deja que la moto fluya en la curva, que corra con inercia, para acelerar progresivamente desde la mitad del radio.

Está claro que si quiere sacar partido de una máquina hecha a medida del campeón, Lorenzo deberá modificar el estilo de conducción. Tardará más o menos, pero se acabará adaptando; ya lo hemos visto con la Ducati. Y que esto ocurra puede ser otro motivo de preocupación para Márquez y un argumento más para pensar que aunque su reinado parezca eterno, no está escrito que lo sea.

Moto GP

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